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¿Quienes Somos?

"El puro... es algo que exige respeto. Se dirige a todos los sentidos, a todos los placeres, al gusto, al tacto, a la vista... Un buen puro es la promesa de una experiencia de lo más placentera". Zino Davidoff

Mientras que los antiguos pobladores de América, antes del descubrimiento, fumaban puros con finalidades religiosas, hoy, 5 siglos más tarde, fumar puros se ha convertido en un auténtico arte y en objeto de veneración para todos cuántos saben apreciar el placer de fumar un buen cigarro.

Desde entonces a nuestros días, más aún con la aparición de los cigarrillos, un sucedáneo de los clásicos puros, esa enorme satisfacción de placer que produce el saborear el aroma de un buen cigarro estaba quedando sólo al uso de unos pocos. Afortunadamente y ello hay que agradecérselo, en buena medida a las campañas antitabaco, de unos años a esta parte son un buen número de nuevos aficionados los que se han embarcado en esta única aventura que es fumar tabaco, porque de eso únicamente se trata, de fumar puro tabaco.

Unos cuántos consejos para principiantes.

La elección del cigarro. El mercado ofrece una extensa y variada gama de productos al alcance de todos los bolsillos. Hecha la diferenciación entre los cigarros hechos "a máquina" (populares o mecanizados) y los confeccionados "a mano" (premium o de alta regalía), nos centraremos en estos últimos para nuestra experiencia. Esto no significa que tengamos que acceder a un gran desembolso económico pues existen en el mercado marcas con vitolas muy fiables de una contrastada calidad por un precio más que razonable.

Por regla general nos encontraremos, a la hora de nuestra elección por la marca, con que la mayoría de los cigarros existentes en el mercado tienen una de estas tres procedencias, Cuba, la Rep. Dominicana o las Is. Canarias. Realmente se trata de las tres zonas tabaqueras, por excelencia, de mayor prestigio en el mundo, aunque, como no nos cansaremos de repetir, podemos encontrar productos de Honduras, México, Ecuador, etc. con una calidad realmente sorprendente. Por lo general, igualmente, aunque con excepciones, podemos decir que los habanos, tienen sabores fuertes y con cierto aroma a café, mientras que los dominicanos son cigarros más bien suaves y con ciertos aromas a nuez, florales, etc. Por su parte de los puros canarios podríamos decir que estarían en un tono intermedio entre ambos y ello es debido a que muchos fabricantes utilizan mezclas de tabacos dominicanos y cubanos para la elaboración de los cigarros. Por último y sirva también como generalidad los cigarros de apariencia más clara tendrán sabores más fuertes y los de apariencia más oscura resultarán más suaves. Un tamaño "corona", la medida de referencia (su tamaño medio es de 140 mm. aunque esto también puede variar según los fabricantes), nos servirá para iniciar esta aventura. Fíjese también en el lustre de su capa y si su tacto le recuerda al del "tapón de corcho", su cigarro estará listo para fumarlo.

El corte. Una vez examinado el puro, debemos cortarle la perilla con exquisito cuidado, con el fin de asegurar la correcta aspiración y combustión. Intenrtaremos que el corte se haga justo encima de la linea donde el gorro de la perilla se une con la capa, con el fin de que está no pueda desmenuzarse. Existen diversos tipos de cortapuros, presentando cada uno sus ventajas e inconvenientes. Lo que nunca debe hacer en un puro de calidad es perforarlo con un palillo o una cerilla ya que con esto se comprimirá la tripa formando un nudo que impedirá el correcto tiro del puro.

El encendido. Utilice siempre un fósforo de madera o un encededor de gas, si lo hace con uno de gasolina o con cerillas de cera su aroma impregnará el del puro y le hará perder todo su sabor. Como realizar un buen encendido es esencial, tómese su tiempo. Mantenga su cigarro a unos 90º. de la llama y hágalo girar hasta que su superficie este prendida de forma uniforme. Coloque después el puro entre sus labios y mantenga la llama a un centímetro de la boquilla (la parte prendida), y aspire hasta que la llama llegue al puro y siga rotando el mismo. Sople suavemente sobre la parte encendida del puro para comprobar que este se ha encendido uniformemente.

La fumada. No inhale el humo, aspire suavemente hasta que el humo llene la boca y permita que inunde su paladar e invada su nariz con los evocadores aromas que desprende. No intente quitar la anilla, podría estropear la capa y arruinar un buen cigarro. Y si se apaga no se preocupe, repita el proceso y vuélvalo a encender. Tampoco se preocupe por la longitud de una ceniza, deje que caiga por si sola sin necesidad de agitar su cigarro. Y cuando su cigarro vaya llegando al final no lo aplaste como a un vulgar cigarrillo; déjelo en el cenicero que se apague lenta y dignamente.

La conservación. Los puros deben guardarse a una temperatura entre los 16º y 18º C y con una humedad relativa entre 65% y 70%. De otra forma acabarán por secarse o enmohecerse. Los remedios caseros no suelen funcionar y, en la mayoría de los casos, hacen malgastar la posiblidad de disfrutar plenamente de uno de los productos más elaborados del mundo. Utilize las cajas humificadoras que encontrará en establecimientos especializados para la perfecta conservación de sus cigarros.

Disfrutar de un puro artesanal es mucho más que fumárselo. Es hacerse partícipe de un placer sin igual, que requiere saborearse sin prisas. El humo que desprende un gran puro colorea los mejores momentos de la vida; no hay nada comparable a su contemplación, a permitir que sus caprichosas formas evoquen nuestros recuerdos.

"El puro es el complemento perfecto de un estilo de vida elegante. El puro calla el dolor y puebla la soledad de mil imágenes graciosas." George Samd

 

Las marcas
La elección
El corte
Cortapuros
El encendido
Entre los labios
Zino Davidoff. El arte de fumar
El humidificador

 





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